A las distintas formas que tienen les caballos de desplazarse se les llama aires. Como la mayoría de los lectores saben estos son el paso, el trote y el galope. En este artículo hablaré de forma genérica de cada uno de ellos y de cómo podemos facilitar a los caballos que se muevan mejor con nosotros encima en cada uno de estos aires.

Todos hemos visto en algún libro de equitación esos dibujos en los que se ven las marcas de las pisadas numeradas. Esos dibujos tan importantes y a los que muchas personas no prestan atención o no entienden indican los tiempos de cada aire (cada vez que una extremidad del caballo toca el suelo dentro de un mismo ciclo de pisadas) y la forma en la que debería moverse el caballo en función de la mano (sentido) en el que avanza. Los gráficos ilustrativos con las pisadas y las fotos de ejemplo de la amazona montando que se incluyen en este artículo corresponden a un caballo que va a mano izquierda. Recordemos que llamamos bípedo a la combinación de una mano y un pie del caballo. Los bípedos pueden ser diagonales o laterales. Un tranco es la distancia recorrida desde que una extremidad del caballo toca el suelo hasta que esa misma extremidad vuelve a tocar el suelo en el siguiente ciclo de pisadas.

Cuando nosotros vamos encima del caballo, sin quererlo, con nuestro peso y el contacto de las riendas alteramos su equilibrio natural y podemos provocar que se mueva de forma diferente a como lo haría sin nosotros encima. Por tanto, es importante saber detectar la forma en la que se está moviendo el caballo cuando lo montamos, así como conocer las técnicas que debemos aplicar para que ese movimiento sea el más natural posible, anticipándonos al siguiente aire y a la trayectoria de giro que queramos realizar.

A continuación definiré brevemente cada aire y daré toda una serie de consejos que permitirán mejorar nuestra sensibilidad y “detectar” la forma de moverse del caballo. El paso es el aire más sencillo, pero no por ello el menos importante, ya que es la forma de desplazamiento más habitual del caballo. Al paso podemos mejorar el contacto, dejar que nuestra cadera fluya y empezar a concienciarnos realmente de cómo se mueve el animal. El trote es el aire más técnico y precede al galope. Un jinete o amazona ha de saber si trota sobre la diagonal correcta antes de pedir al caballo que inicie el galope, o durante las largas marchas en las que se trota para poder ejercitar de forma simétrica la musculatura del animal. Como el galope es un aire asimétrico, deberemos ayudar al caballo con nuestro asiento para que salga a buena mano. El caballo galopa torcido, tal y como vemos en la imagen de la derecha.

Paso

Aire simétrico, marchado, de cuatro tiempos, en el que el caballo desplaza primero el bípedo de un lado y luego el del otro. La velocidad del caballo al paso oscila entre los 4 y los 7 km/h.

Un jinete o amazona con buena sensibilidad nota como su cadera se desplaza hacia un lado y hacia el otro en función del lado que en cada momento está avanzando el caballo. Si además monta con un poco de contacto, sus brazos acompañarán suavemente el pequeño balanceo de la cabeza del caballo que se produce cuando éste camina.

Para todos aquellos que no tengan la costumbre de prestar atención al movimiento del caballo que montan, les recomiendo que hagan un esfuerzo para desarrollar esta sensibilidad, ya que con ello conseguirán adaptarse mejor al aire del animal y, progresivamente, “sentirán” qué partes mueve el caballo cada vez que avanza sus espaldas, como por ejemplo, la sensación que podemos notar por debajo de nuestras piernas cuando montamos. Una vez desarrollada esta sensibilidad, por asociación, llegaremos a diferenciar si trotamos sobre la diagonal correcta sin necesidad de que tengamos que fijarnos en la espalda exterior del caballo.

Trote

Aire simétrico, saltado, de dos tiempos, en el que el caballo desplaza alternamente sus bípedos diagonales. La velocidad del caballo al trote oscila normalmente entre los 10 y los 15 km/h, aunque también pueden ir más rápido.

Antes he hablado de trotar sobre la diagonal correcta. Es muy posible que un jinete o amazona que siempre monta el mismo caballo y que hace poca pista acabe trotando sincronizado siempre con la misma diagonal, derecha o izquierda. Consecuentemente, el caballo tendrá más sobrecarga muscular y articular en una diagonal que en otra, pudiendo derivar a la larga en una lesión que afecte a ese bípedo. Otra de las consecuencias de trotar siempre sobre la misma diagonal será que al caballo también le resultará más fácil galopar a una mano que a otra. Si queremos mejorar nuestra equitación y la salud del caballo deberemos ir alternando, aunque vayamos de paseo, la diagonal sobre la que trotamos.

La razón por la que el caballo ha de ser trotado sobre la diagonal correcta obedece a que los caballos (igual que los otros cuadrúpedos), de forma natural, aligeran el peso sobre la mano o espalda del trazado interior de la curva. Si respetamos este principio al trotar, el momento en el que estemos sentados [ 1 ] coincidirá con el momento en el que la mano interior del caballo avanzay el momento en el que estemos levantados [ 2 ] coincidirá con el momento en el que la mano interior del caballo toca el suelo. Durante el trote el caballo no mueve la cabeza, por consiguiente, las manos del jinete o amazona tampoco deben moverse.

La sensación que tenemos de levantarnos de la silla cuando trotamos se produce porque uno de los pies del caballo, el que coincide en este aire con la mano contraria que avanza, levanta la grupa del caballo proyectando nuestro cuerpo en dirección contraria. Cuando somos capaces de sincronizar el movimiento del caballo con el nuestro es cuando se dice que hacemos el trote levantado, pero podemos hacer coincidir ese movimiento cuando el caballo levanta el pie izquierdo-mano derecha (diagonal derecha) o cuando levanta el pie derecho-mano izquierda (diagonal izquierda). Para trotar sobre la diagonal correcta deberemos hacer coincidir el momento en el que nosotros estamos levantados con el momento en el que la mano exterior del caballo (la que está en la parte exterior de la pista) está avanzando o levantada. Cada vez que se produzca una inflexión en el trazado deberemos cambiar la diagonal sobre la que se trota. Para realizar ese cambio deberemos permanecer dos tiempos sentados (pam, pam) y volvernos a levantar. Para aquellas personas que no sean capaces de notar si están trotando sobre la diagonal correcta bastará con que sepan apreciar en qué momento se levanta la espalda exterior del caballo y sincronizar su movimiento. A cada tropiezo o cambio de aire del animal será necesario revisar si se está trotando sobre la diagonal correcta. Como he comentado anteriormente, una persona que siempre monta el mismo caballo y que siempre trota sobre la misma diagonal notará que va incómoda y que su caballo también va incómodo o no trota igual cuando trota sobre la otra diagonal. Esta también puede ser otra forma de percibir si un caballo “va bien” o no, tanto para jinetes o amazonas con experiencia, como para personas con poco nivel, ya que las dos diagonales de trote estarán muy diferenciadas.

Galope

Aire asimétrico, saltado y oscilante, de tres tiempos, al que le sigue un instante de suspensión. La velocidad del caballo al galope oscila entre los 20 y los 30 km/h. Existe el galope tendido o de carreras, que es un aire también asimétrico pero de cuatro tiempos, en el que el caballo puede alcanzar los 65 km/h.

El galope es el único aire asimétrico que utiliza el caballo para desplazarse. Cuando el caballo va en línea recta normalmente no es importante para él la disposición que toma su cuerpo al galopar, pero sí que lo es cuando la trayectoria es curva, ya que en función de si el sentido de la marcha es a la izquierda o a la derecha, se coloca de una forma u otra, moviendo su cabeza hacia un lado o cambiando el pie con el que inicia el movimiento.

A lo largo de este artículo se han dado dos pistas que facilitan la salida al galope del caballo a buena mano. Una tiene que ver con pedir el galope a partir de una transición desde el trote sobre la diagonal correcta. La otra tiene que ver con aligerar el peso de la mano o espalda interior del caballo. Para ello, además de aguantar un poco la nariz del caballo hacia el exterior con la rienda, también podemos retrasar nuestra pierna exterior. Este movimiento se puede acabar convirtiendo, por asociación, en la petición que nosotros le hacemos al caballo para que salga al galope, pero el origen de esta acción no es otro que ayudar a que el caballo se tuerza, poniendo su grupa hacia el interior (tercio posterior) y su cara hacia el exterior (tercio anterior), ya que transferimos parte de nuestro peso hacia el pie exterior, contrario a la mano interior que es la que avanza. Un caballo que galopa a buena mano lleva las extremidades del lado interior por delante de las del lado exterior. Resulta fácil apreciar desde arriba si el caballo “va bien”, ya que su espalda interior debería sobresalir o ir por delante de la exterior. Cuando el caballo galopa tampoco altera la posición de su cabeza respecto del cuerpo, ya que también es un aire saltado, por lo que las manos del jinete o amazona no deben moverse.

Modelo: Andrea Closas Taberner.

Podemos hacer un pequeño experimento con un lápiz para ver el efecto que produce en el caballo que retrasamos la pierna exterior. Pongamos un lápiz estirado sobre un papel y sujetémoslo con los dedos índice y corazón de la mano derecha. La punta del lápiz ha de quedar por delante de las uñas de los dedos. Ahora, sin mover el dedo índice (pierna interior) retrasemos el dedo corazón (pierna exterior). La punta del lápiz se ha movido hacia la derecha (exterior de la pista) y la cola del lápiz hacia la izquierda (interior de la pista). Comparemos el resultado del experimento con el dibujo del caballo de la izquierda (left lead).