En determinadas culturas las yeguas se destinan únicamente a la reproducción. Los potros viven en centros de recría o en libertad. Cuando llega la edad de la doma, el punto de partida es un caballo fuerte y sano, pero con poco contacto con el hombre. En la mayoría de los casos, todo el proceso de adiestramiento viene acompañado de una cierta resistencia por parte del caballo y por tanto, si se produce un error en el proceso, el caballo puede desarrollar un mecanismo de defensa hacia una determinada acción.

Si somos capaces de reproducir un entorno lo más natural posible y la madre del potro es una yegua de monta, podemos realizar un adiestramiento progresivo, lo menos traumático posible y conseguir un caballo dócil y confiado.

Cuando diseñamos las instalaciones de Cavalls Pintats quisimos reproducir lo mejor posible un entorno en el que los caballos vivieran en armonía, unos con otros, su condición de caballos. Diseñamos varios cercados de 1200m2 para agrupar a distintas yeguas y potros, teniendo en cuanta la afinidad y la edad, respetando siempre el criterio de que los caballos jóvenes necesitan convivir con caballos adultos, ya que son éstos últimos los que les enseñan los conceptos de grupo y jerarquía. También conservamos un espacio del recinto donde los caballos pudieran salir a pastar un rato cada día.

Por ejemplo, el grupo de Tròpic, el potro de la yegua que monto, está formado por su madre, un macho castrado y una potra de una año mayor que él.