El entrenamiento del caballo paraecuestre

Tanto el caballo como el jinete deben reeducarse para que puedan convertirse en un auténtico binomio de éxito. Dependerá del grado de discapacidad del jinete, la reeducación de las ayudas en el caballo.

En el entrenamiento físico del caballo también intervendrán, además del propio jinete, un preparador físico adicional y otro jinete experimentado, que sea capaz de completar toda la rutina de trabajo.

También será necesario el entrenamiento mental del caballo, ya que éste se verá expuesto, a lo largo de su vida deportiva, a innumerables situaciones de estrés que deberá aprender a gestionar. No olvidemos que en muchos casos, el jinete paraecuestre puede presentar problemas de visión o debilidad muscular en determinadas partes del cuerpo.

El entrenamiento del jinete o amazona paraecuestre

La rutina de entrenamiento del jinete deberá estar planificada contemplando, además de la práctica de la equitación, sesiones de gimnasio y fisioterapia que mejoren los grupos musculares que puedan compensar la posible disminución física.

Para un jinete o amazona, resulta igual de importante mejorar las capacidades físicas básicas, como son la resistencia, la fuerza, la flexibilidad y la velocidad, como las capacidades coordinativas, como la coordinación, el equilibrio y la agilidad. Tampoco debemos olvidar la preparación psicológica del atleta.

Dentro de la rutina de entrenamiento del jinete podemos integrar muchos de los conceptos de la “Equitación Centrada (http://www.centeredriding.org) o de la Equitación Conectada (http://www.connectedriding.com)”, creados por Sally Swift y desarrollados posteriormente por Peggy Cummings, entre otros.

La “Equitación Conectada” ayuda a desarrollar la musculatura, postura y movimientos necesarios para conseguir llevarse a sí mismo, es decir, encontrar el equilibrio.

Desde mi punto de vista, las capacidades que más intervienen a la hora de montar a caballo, y que en el caso del jinete o amazona paraecuestre resultan fundamentales, son el equilibrio, la coordinación y la flexibilidad, además de la fuerza, quizás a mi juicio, la menos relevante de todas.

Modelo: Andrea Closas Taberner

Sin el equilibrio el jinete no puede adaptar su movimiento al del caballo, que también se encuentra en movimiento. En personas que pueden sufrir una cierta descompensación será fundamental trabajar esta capacidad. Con la ayuda de una “fitball” podemos mejorar considerablemente el equilibrio.

Al mejorar la coordinación seremos capaces de aplicar las ayudas en el momento oportuno, que es la base del mecanismo de refuerzo, indispensable para la doma y la monta del caballo.

La flexibilidad nos permite integrarnos con el caballo. Al ganar flexibilidad dejaremos de estar rígidos y todos nuestros movimientos se verán fluidos, integrándose armónicamente con los del caballo. La flexibilidad es la base del asiento.

Subir a un caballo requiere cierto nivel de fuerza en brazos y piernas. Con un trabajo de fuerza adaptado y la realización de ejercicios específicos, conseguiremos un mayor control sobre el caballo cuando lo montemos.

Todos estos consejos son aplicables a cualquier tipo de jinete, aunque no sea paraecuestre, pero como se menciona en todo este apartado, los trabajos específicos de mejora o entrenamiento que se realicen para un paraecuestre, vendrán determinados por su nivel de discapacidad y consecuentemente, por qué partes del cuerpo queramos mejorar para que el jinete o amazona puede realizar correctamente todos los ejercicios de la disciplina hípica.

El origen del deporte paraecuestre

El origen de la para-equitación nace en los países escandinavos, cuando Lisa Hartel, tras padecer poliomielitis y guiada por su fisioterapeuta Elspet Bodker, gana la medalla de plata en la disciplina de doma en los JJOO de Helsinki de 1952.

Durante los años 60, principalmente en Centroeuropa, aumenta el número de personas discapacitadas que practican actividades ecuestres con finalidades terapéuticas.

En 1982 se constituye la Federación Internacional de Equitación Terapéutica (FRDI).

En 1984, durante los juegos mundiales de Nueva York, se celebra la primera competición internacional de Doma paraecuestre. Hasta los últimos Juegos Paralímpicos celebrados en Atenas, el deporte paraecuestre dependía del Comité Paralímpico Ecuestre Internacional, institución que formaba parte del Comité Paralímpico Internacional (CPI).

En abril de 2005, la presidencia de la FEI y del CPI firmaron un acuerdo mediante el cual se delegaba a la FEI como estructura internacional encargada de dar soporte al deporte paraecuestre. Desde entonces, la para-equitación o paraecuestre es una modalidad deportiva incluida en la Federación Ecuestre Internacional bajo las siglas FEI-PE.

Las disciplinas paraecuestres

Las disciplinas deportivas reconocidas por la FEI-PE son la doma y el enganche, aunque a partir de 2006, también se empieza a desarrollar el salto.

La Real Federación Hípica Española recoge en un documento del año 2010, el Reglamento de las Competiciones Paraecuestres, versión traducida del Reglamento de la FEI del año 2009.

La FEI ya tiene editada una segunda edición del Reglamento para Concursos de Adiestramiento Para-ecuestre, vigente a partir del 1 de enero de 2010.

Clasificación de los jinetes o amazonas paraecuestres

Para que los deportistas paraecuestres puedan competir entre sí, se han de agrupar en función de su nivel de afectación.

Los Clasificadores son profesionales de la salud acreditados por la FEI-PE, que tienen la función de agrupar a los jinetes dentro de cada categoría de competición.

Este sistema de clasificación se llama Sistema de Perfil y se utiliza en competiciones nacionales e internacionales.

Como resulta muy difícil agrupar los distintos tipos de afectaciones en grupos, existe un Sistema de ponderación que tiene en cuenta otros aspectos más funcionales, relacionando partes físicas del cuerpo y niveles de  discapacidad con la dificultad en la realización de los ejercicios.

El Sistema de ponderación se utiliza conjuntamente con el Sistema de Perfil para hacer las competiciones más equitativas.

Las categorías de competición quedan determinadas por los cinco Grados de afectación en los que se clasifican a los deportistas paraecuestres.

Una vez obtenido el Grado, éste quedará reflejado en la Tarjeta Oficial FEI-PE del jinete o amazona. La Tarjeta también incluye todos los datos relativos a las ayudas, prótesis, adaptaciones del equipo, etcétera.

Los jinetes pueden reclasificarse, es decir, su grado de afectación puede variar con el paso del tiempo. El siguiente extracto del reglamento se muestra aclaratorio:

“Un jinete recalificado puede competir en el Grado original hasta pasados doce meses desde su recalificación. Esto conlleva que el jinete no cambia sus ayudas compensatorias.

Si un jinete es recalificado a un nivel inferior debe cambiar al nuevo grado inmediatamente.”

Categorías de competición

La siguiente tabla relaciona los Grados con el nivel de discapacidad:

Grado I (Ia, Ib)

  • Sillas de ruedas (equilibrio del tronco afectado)

Grado II

  • Discapacidad grave (sillas de ruedas)
    • Locomotriz
    • En brazos
    • Unilateral

Grado III

  • Camina sin apoyo
  • Pérdida total de la vista
  • Discapacidad intelectual

Grado IV

  • Discapacidad en uno o dos miembros
  • Alguna discapacidad visual

Para completar esta primera parte introductoria del deporte paraecuestre, incluyo los ejercicios permitidos y el tipo de embocadura para cada uno de los Grados:

Grado I (Reprís Paso/ Filete simple)

Grado Ia

  • En este nivel el jinete montará únicamente tablas al paso.
  • En el estilo libre musical podrá presentar movimientos laterales.
  • Trabajo al galope no están permitidos.

Grado Ib

  • En este nivel el jinete montará ejercicios al paso con un poco de trabajo al trote excluyendo trote mediano.
  • En el estilo libre musical está permitido presentar espalda adentro y apoyos al paso y al trote.
  • Trabajo al galope no están permitidos.

En líneas muy generales hablamos de jinetes con las siguientes afectaciones:

  • Utilizan silla de ruedas para desplazarse y poseen poco control de tronco y/o afectados funcionalmente en los cuatro miembros.
  • Sin control de tronco pero con buen control de miembros superiores.
  • Control de tronco moderado con afectación severa de los cuatro miembros.

Grado II (Reprís Paso/ Trote. Filete simple)

Los jinetes de grado II deben de tener un control postural, un equilibrio y una técnica suficiente para realizar los ejercicios al paso y al trote. En líneas muy generales son jinetes con menos afectación que los de grado I.

Están en grado II los siguientes jinetes:

  • Personas que usan silla de ruedas para desplazarse
  • Personas con una afectación grave de tronco pero en miembros superiores puede tener una afectación leve, unilateral o no afectados.

Grado III (Reprís Paso/Trote/ Galope. Filete o Filete y Bocado)

Los jinetes de grado III deben de tener el control postural, el equilibrio y la técnica suficiente para dirigir al caballo en los tres aires: paso, trote y galope. La dificultad de los ejercicios se complica en el grado III.

En líneas muy generales son jinetes con una afectación moderada:

  • Pueden caminar sin ayudas.
  • Afectación unilateral moderada.
  • Afectación moderada en los cuatro miembros.
  • Grave afectación en un miembro superior.
  • Pueden necesitar una silla de ruedas en distancias largas o debido a la falta de equilibrio.
  • Pérdida total de visión en ambos ojos.
  • Discapacidad Intelectual.

Grado IV (Paso, Trote, Galope / Cambios de pie a Galope. Filete o Filete y Bocado)

Deben realizar los ejercicios al paso, trote y galope con algún apoyo y cambio de pie a galope.

En el grado IV nos encontramos jinetes:

  • Deficientes visuales completa.
  • Alguna afectación en uno o dos miembros.

Valoración de las pruebas

El sistema de puntuación en las competiciones paraecuestres no es muy distinto al que se utiliza en las competiciones de doma convencionales.

Los Jueces Acreditados puntúan:

  • La coordinación.
  • La armonía.
  • La exactitud de los movimientos.
  • La buena voluntad del caballo.
  • La obediencia y la confianza del caballo hacia el jinete.