En este artículo no pretendo explicar cómo interaccionan los distintos tipos de embocaduras con la boca del caballo, en función del uso de las riendas, sino explicar algunas generalidades, principalmente cuando usamos filetes partidos.

Caballo con filete, sin muserola ni cierrabocas.

El filete es el tipo de embocadura que no tiene acción de palanca. Los caballos que se montan con filete admiten la rienda directa de apertura, la rienda directa de oposición, la rienda directa de apoyo y los distintos tipos de riendas indirectas de oposición. El caballo con filete admite ejercicios de flexión vertical y horizontal de su cuello.

El bocado es el tipo de embocadura que tiene acción de palanca. Los caballos que se montan con bocado admiten la rienda directa de oposición y la rienda directa de apoyo. El caballo con bocado admite únicamente ejercicios de flexión vertical de su cuello.

La boca del caballo

La boca del caballo dispone de un espacio entre los premolares y los dientes caninos, tocando la comisura de los labios, que es donde se coloca la embocadura. Dentro de la boca, además de los dientes, también están la lengua, el paladar y las barras de la mandíbula. La  embocadura se coloca de forma que la lengua del caballo quede por debajo de ella.

La boca del caballo y la embocadura

Las embocaduras pueden estar hechas de varios materiales, como por ejemplo de acero o de goma, pudiendo incluir partes de cobre u otras aleaciones que hacen más tolerable a los caballos llevarlas. La parte que va dentro de la boca puede tener distintos grosores y puede ser rígida o articulada por su parte central. Dependiendo de la forma de la cabeza del caballo, del tamaño de la boca y de la lengua, puede haber más o menos espacio para albergar la embocadura. De forma genérica, podemos decir que un caballo está más cómodo con una embocadura gruesa que con una fina, ya que la primera reparte mejor la presión sobre las barras, pero no es una regla de oro, ya que si el caballo tiene la boca pequeña o la lengua grande, una embocadura gruesa le puede crear mayor incomodidad que una fina. Por otro lado, hay caballos que se adaptan mejor que otros a los distintos tipos de embocaduras.

La boca del caballo, la embocadura y el uso de las riendas

En función de cómo utilicemos las riendas, cada tipo de embocadura interacciona de forma distinta con las distintas partes de la boca del caballo.

Cuando utilizamos la rienda de apertura con un filete articulado sin separar el codo del cuerpo y pivotando la muñeca de forma que las uñas queden hacia arriba interactuamos únicamente sobre una de las mitades del filete. La mitad del filete sobre la que actuamos se eleva y entra en contacto con la comisura de los labios del caballo, que es elástica. Si el filete es rígido, la parte que levantamos también entra en contacto con la comisura de los labios de ese lado, mientras que la parte opuesta ejerce presión sobre la barra de la mandíbula del caballo del otro lado.

Cuando utilizamos la rienda de apertura con un filete articulado o rígido, separando el codo del cuerpo y desplazando la mano situando el pulgar más cerca del caballo, lo que hacemos es ejercer presión con el anillo del filete sobre el lado contrario de la cabeza del caballo. Si el anillo del filete es pequeño y el caballo abre la boca, el filete puede pasar al otro lado quedando el anillo dentro de la boca del animal. Esta es una de las razones por las cuales la mayoría de las personas “visten” a su caballo con muserola y cierrabocas. El otro motivo es para evitar que el caballo pueda abrir la mandíbula “esquivando” la petición del jinete o amazona. Independientemente, cuando un caballo abra la boca es porque no está cómodo con la embocadura o con la mano que lo lleva.

Puntos de presión en la boca del caballo.

Cuando utilizamos la rienda de oposición o frenamos el caballo tirando de las riendas, ejercemos presión con los troncos de la embocadura sobre las barras de la mandíbula. Si los troncos son más gruesos, la presión ejercida sobre las barras es menor. Cuanto más estrecha es la embocadura, más presión ejerce sobre las barras, pero cuanto más gruesa, más espacio ocupa dentro de la boca del caballo, motivo que puede ser suficiente para provocar incomodidad al quedar menos espacio para la lengua. Una embocadura rígida ejerce una presión distinta a la de una embocadura articulada dentro de la boca del caballo.

Una embocadura rígida actúa sobre las barras de los dos lados y ejerce una presión más plana sobre la boca del caballo, aunque aplasta e inmoviliza la lengua del animal. La forma y tamaño del puente de este tipo de embocaduras pueden aligerar la presión sobre la lengua del caballo.

Una embocadura articulada se cierra sobre las barras ejerciendo más presión, como si de un cascanueces se tratara. Cuando las riendas actúan tirando de los anillos de la embocadura, se forma un pico en la parte articulada que va en dirección contraria a la tensión de las riendas y toca más o menos el paladar del animal en función de la inclinación de la cabeza del caballo y de la posición de las manos del jinete o amazona. Una embocadura articulada de tres piezas, en lugar de dos, aligera el efecto de cascanueces sobre las barras de la boca y suaviza el contacto con el paladar del animal.

En esta secuencia de imágenes podemos ver la trayectoria de la parte articulada de la embocadura dentro de la boca del caballo en función de la posición de la cabeza y de la acción de las riendas, en este caso oponiéndose a la acción de nuestras manos.

Montando sin muserola y con otros tipos de bridas

Como he comentado anteriormente, la muserola limita la capacidad que tiene el caballo de compensar la molestia de la embocadura en su boca. El caballo que “funciona bien” con un filete, normalmente también acepta cualquier otro tipo de embocadura, e incluso se puede montar en situaciones poco exigentes con la cabezada de cuadra. El filete de palillos puede ser una buena opción para aquellos jinetes o amazonas que quieran montar a su caballo sin muserola, permitiéndoles mayor libertad y expresividad en la boca.

Si cuando montamos con filete partido queremos suavizar la presión sobre las barras, podemos utilizar para aminorar la marcha del caballo un movimiento de elevación de su cabeza parecido al efectuado cuando utilizamos la rienda de apertura y que actúa sobre la comisura de los labios: montando con contacto, levantaremos las dos manos con los uñas hacia arriba. Igualmente, el contacto un poco elevado también suaviza la mano del jinete y ayuda a que el caballo baje la cabeza y se relaje. Recordemos que cuanto más perpendicular es la posición de las riendas respecto de la vertical, más presión se ejerce en el paladar.

Ya para acabar, existen muchas otras soluciones que no implican poner una embocadura al caballo, como por ejemplo bridas que cruzan las riendas por detrás de la quijada, cabezadas de nudos para caballos sensibles y obedientes o bridas con “hackamore”.