La mayoría de propietarios de caballos saben, porque lo han experimentado, que su caballo “no funciona” igual en sus dos lados o manos. Hoy intentaré, basándome en textos que han escrito grandes maestros del arte de la equitación y en mi propia experiencia, explicar los motivos. Al final propongo un pequeño ejercicio práctico para que descubran si su caballo es “de derechas” o “de izquierdas”.

En este artículo hablaré de una característica física de los caballos: su asimetría. Philippe Karl en su libro “El laberinto de la doma clásica moderna”, publicado por Picobello Publishing, habla de “la asimetría natural del caballo”. Estadísticamente, refiriéndome también a lo que dicen otros autores, la mayoría de los caballos están ligeramente incurvados a la derecha y presentan una cierta rigidez en ese lado.

El cuello del caballo presenta habitualmente híper-flexibilidad en su lado izquierdo y rigidez en su lado derecho. Kurd Albrecht Von Ziegner en su libro “Elementos de doma”, publicado por Susaeta, dice que los caballos tienen forma de “S” invertida. Algunos caballos, domados y trabajados únicamente con “flexión vertical”, no aceptan el contacto en el lado derecho de su boca y pueden reaccionar poniéndose de manos o escapándose de cualquier otra forma.

En general, el posterior derecho de los caballos está ligeramente desplazado de su centro de gravedad, a la vez que el posterior izquierdo soporta más peso que el derecho, al estar más centrado respecto de la masa del caballo. Cuando el caballo tiene que impulsarse para salir a un aire superior, en línea recta, inicia el movimiento con el pie que soporta menos peso, es decir, generalmente con el derecho. Cuando el caballo trabaja en libertad, por ejemplo en una pista redonda y sin la presencia de una persona que pueda interferir en su movimiento, sale normalmente a buena mano.

Cuando el caballo trabaja en libertad también podemos observar que siempre va con la cabeza ligeramente torcida hacia el exterior. Esta característica es común en todos los cuadrúpedos, como por ejemplo en los perros. Al torcer la cabeza hacia afuera descargan peso de la mano interior que es la que siempre va más adelantada.

Cuando damos cuerda al caballo y pretendemos que se incurve hacia el interior o que tuerza la cabeza hacia nosotros, estamos yendo en contra de su biomecánica. El caballo únicamente puede mirar hacia nosotros si está relajado y baja la cabeza. Por lo tanto, es preferible dejar que el caballo se mueva y se relaje libremente cuando le damos cuerda antes de pedirle que mire hacia nosotros. Al moverse en libertad o incluso montado, podemos observar como el caballo normalmente “cae” de la espalda izquierda cuando va a mano izquierda y “se le escapa” la grupa a su izquierda cuando va a mano derecha, todo debido a la mencionada asimetría.

El jinete o amazona que tiene mecanizado el movimiento del trote normalmente sale levantándose a la diagonal correcta (en la secuencia 2) cuando el caballo sale a mano izquierda, ya que el caballo inicia la secuencia del trote con el pie derecho y la mano izquierda (1), levantando a continuación el pie izquierdo y la mano derecha (2), lo que provoca el empuje del jinete o amazona hacia adelante.

En un caballo con poca doma, cuando el jinete o amazona inicia el galope aplicando las ayudas correctas, el caballo acostumbra a salir bien a mazo izquierda y mal a mano derecha.

De lo mencionado anteriormente se deriva que las ayudas que se tienen que aplicar para  salir a una mano u a otra al galope, o la mecanización del movimiento del trote que tiene un jinete o amazona novel para salir trotando a la diagonal correcta va más allá de lo que explican los libros convencionales. Sería interesante introducir en los manuales de equitación y en la formación de los técnicos deportivos los conceptos aquí explicados, entre otras razones, no solamente para comprender mejor la biomecánica del caballo, sino también para no culpabilizar a los alumnos cuando, aunque éstos estén aplicando bien las ayudas, el caballo no responde correctamente.

Recordemos que en el galope a buena mano, la mano interior del caballo ha de ir por delante de la mano exterior. Una buena forma de enseñar a los alumnos lo que podemos hacer para ayudar a que el caballo salga al galope a buena mano es, primero, trotaremos sobre la diagonal correcta antes de pedir la transición, y en el momento de la transición, aguantaremos la espalda exterior del animal frenándola un poco, poniendo contacto suave sobre la rienda, a la vez que pondremos la nariz del caballo ligeramente hacia el exterior para que el animal tenga el pie también exterior un poco más alejado de su masa, facilitando de esta forma la correcta secuencia de impulsión

Esta asimetría se manifiesta de muchas formas y a veces juega a nuestro favor. Por ejemplo, acostumbramos a preparar el caballo por su lado izquierdo y con caballos complicados a los que cuesta ponerles la embocadura, si flexionamos ligeramente su cuello a la izquierda evitamos que levanten la cabeza y se escapen. Propongo a los lectores que hagan una prueba: giren su cabeza a cualquiera de los dos lados y con la cabeza en esa posición, intenten levantarla. Verán que notan una molestia que no pasa al levantar la cabeza cuando la barbilla está en la posición central. Esto mismo también les ocurre a la mayoría de los caballos.

Este es uno de los muchos experimentos que planteo a mis alumnos. En posteriores artículos explicaré a los lectores otras formas de tomar conciencia, a través de nuestro cuerpo, de cómo aplicar mejor las ayudas al caballo o de cómo mejorar nuestra posición al montar.

Volviendo al tema de este artículo, podemos realizar con nuestro caballo un pequeño ejercicio. Nos pondremos a la altura de la espalda izquierda del caballo con un poco de comida (u algún otro premio) en nuestra mano izquierda e invitaremos al caballo a comer. En la mayoría de los casos, el caballo flexionará el cuello de forma casi plana hasta alcanzar la comida, como si nosotros dobláramos nuestros dedos al cerrar la mano. Si repetimos el mismo ejercicio, situándonos en el lado derecho del caballo y sosteniendo la comida con la mano derecha, observaremos que en la mayoría de los casos el caballo realiza una torsión con el cuello, como si lo avanzara, a la vez que gira su hocico hacia la comida. Este ejercicio pone en evidencia la flexibilidad que tienen la mayoría de los caballos al girar su cuello hacia la izquierda, a la vez que ilustra la rigidez de su cuello en sentido contrario. Un caso extremo se produce cuando el caballo es incapaz de doblar su cuello y desplaza sus posteriores al intentar alcanzar la comida. En esta caso, urge realizar ejercicios de flexión lateral con el caballo.

En las siguientes fotos podemos apreciar las diferencias entre la flexión a la izquierda y a la derecha en los caballos de ejemplo.

Caballos y alumnas de Cavalls Pintats sirven de modelos para este artículo.

Otro aspecto muy interesante del que habla el libro de Philippe Karl, antes mencionado, en referencia a la biomecánica y la posición de la cabeza del caballo, es la importancia que tienen la cabeza y el cuello en la distribución del peso que soporta en cada momento las extremidades anteriores y posteriores del animal. Por ejemplo, si en la parada en lugar de estirar hacia nosotros levantamos ligeramente la cabeza del caballo mediante la acción del filete, transferiremos peso hacia los posteriores facilitando que el caballo se pare de forma natural.  Pero de esto y de otras cuestiones, ya hablaré más adelante…