Cuando hablamos de un caballo en particular hablamos de él refiriéndonos a sus características, tanto físicas y morfológicas, como comportamentales. Así, hablamos de un caballo rápido, ágil, fuerte, pero también reactivo, tranquilo, curioso, miedoso, valiente, agresivo, sociable, etcétera.

La personalidad es un concepto intangible. Wikipedia la define como “un constructo psicológico, que se refiere a un conjunto dinámico de características psíquicas de una persona, a la organización interior que determina que los individuos actúen de manera diferente ante una determinada circunstancia. El concepto puede definirse también como el patrón de actitudes, pensamientos, sentimientos y repertorio conductual que caracteriza a una persona, y que tiene una cierta persistencia y estabilidad a lo largo de su vida, de modo tal que las manifestaciones de ese patrón en las diferentes situaciones posee algún grado de predictibilidad” (https://es.wikipedia.org/wiki/Personalidad).

Pero, ¿podemos utilizar un atributo humano como la personalidad para referirnos a las distintas formas de ser de los caballos? Parece ser que sí, ya que hay muchos autores que aplican en el estudio de los animales, principalmente los domésticos, algunos de los modelos de personalidad más populares que se utilizan en el ser humano. Estos modelos de personalidad pretenden explicar, a partir de distintas variables o dimensiones, las diferencias individuales que existen entre sujetos.

En la personalidad intervienen el carácter, el temperamento, la constitución y la inteligencia del individuo. El carácter o componente conativo está relacionado con la motivación, los intereses o las actitudes, los valores (en el caso de las personas), experiencias vividas y las enseñanzas recibidas. Esta dimensión está modulada principalmente por factores ambientales. El temperamento es la parte emocional del sujeto y depende principalmente de la herencia genética. La ansiedad, la ira, el miedo, pero también la afabilidad, la tranquilidad o la alegría están relacionadas con el temperamento. La constitución está relacionada con los aspectos biofísicos como pueden ser el nivel de activación psicológica o arousal, pero también con la forma física. Por ejemplo, un caballo bien alimentado que se siente fuerte puede hacer frente a una determinada situación de forma distinta a como lo haría un caballo débil y mal alimentado. La inteligencia o parte cognitiva depende tanto de factores genéticos como ambientales. Los primeros están relacionados con los procesos básicos como la atención, la memoria o la velocidad de procesamiento de la información, mientras que los segundos están relacionados con la estimulación cognitiva y el aprendizaje. Pero para poder afirmar que un sujeto tiene una determinada personalidad ha de existir una cierta consistencia en su comportamiento en las distintas situaciones que se le pueden presentar, a la vez que ha de existir una cierta estabilidad en su conducta a lo largo del tiempo.

Los modelos de personalidad, más allá de los cuatro componentes mencionados, proponen que existe un conjunto de rasgos o factores en la estructura de la personalidad de los sujetos a través de los cuales es posible explicar o incluso predecir su conducta.

Modelo de los cinco grandes

Uno de los más populares es el modelo léxico de los Big five de McCrae y Costa. Este modelo propone que existen cinco dimensiones que intervienen en la personalidad y las representa mediante el acrónimo OCEAN: abertura a la experiencia (open), compromiso o nivel de consciencia, extroversión, agradabilidad o amabilidad y neuroticismo. La abertura a la experiencia, aplicada a los caballos, estaría relacionado con las ganas de aprender, de experimentar, con la curiosidad… Así, existirían caballos más “exploradores” o abiertos a probar cosas nuevas y caballos más prudentes o reacios a tener nuevas experiencias. La segunda dimensión, nivel de consciencia, aunque no es aplicable en el caso de los caballos, ya que únicamente se ha podido observar en humanos y chimpancés, algunos estudios en animales hacen una reinterpretación de los ítems que están relacionados con esta dimensión o los anulan, igual que lo hacen con algunos ítems de las otras dimensiones que no se ajustan a las características del animal objeto de estudio. La tercera dimensión, extroversión, hace referencia a la existencia de sujetos que son más extrovertidos que otros. En cierta forma también podemos relacionar esta dimensión con la primera, ya que puede existir una cierta correlación en algunos sujetos con ésta, pero también con la cuarta dimensión agradabilidad. De esta forma, existirían caballos más amables, sociales,  simpáticos y otros más antisociales,  antipáticos. La última dimensión, neuroticismo, tendría que ver con la inestabilidad emocional del sujeto, con su nivel de vigilancia o alerta. Los sujetos más neuróticos son emocionalmente más inestables y los menos neuróticos más estables.

Pensemos que estos rasgos o dimensiones no son ni buenos ni malos. Por ejemplo, una caballo con un nivel de alerta más acentuado, más neurótico, puede suponer una ventaja adaptativa, ya que puede anticiparse en la detección de situaciones que pueden suponer un riesgo para su supervivencia.

Modelo trifactorial de la personalidad

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Otro modelo de personalidad es el biológico de Eysenck, también llamado PEN, que se articula en torno a las dimensiones psicoticismo, extroversión y neuroticismo. Este modelo propone que existen dos dimensiones principales extraversión-introversión y estabilidad-inestabilidad emocional o neuroticismo que se organizan en dos ejes perpendiculares, más la dimensión bajo-alto control de impulsos o psicoticismo que traza una línea que cruza diagonalmente, de izquierda a derecha y de abajo a arriba, este modelo ortogonal. La interpretación de este modelo permite definir unas tendencias en la conducta de los sujetos, así como los rasgos característicos que presentan.

  • Los sujetos que puntúan alto en extraversión tienen preferencia por la estimulación que procede de otros, buscan el contacto con los demás, son sociables, vitales, dominantes y activos.
  • Los sujetos que puntúan alto en neuroticismo son emocionalmente inestables y reaccionan de forma intensa e inadecuada a los estímulos. Los rasgos que presentan son ansiedad, depresión, timidez, tensión o tristeza, entre otros.
  • Los sujetos que puntúan alto en psicoticismo son impulsivos, antisociales y agresivos.

No obstante, este mismo autor admite en su teoría de la excitación situacional que determinadas situaciones, asociadas al nivel de activación o arousal del individuo, pueden afectar a la estabilidad de su personalidad.

Teoría de la sensibilidad al refuerzo (TDS)

Pero quizás, el modelo biológico que permite una mejor interpretación y comprensión por parte del lector es el modelo de Gray, que critica el modelo de Eysenck incorporando datos procedentes de otras disciplinas. Según este autor, la conducta se regula a partir de tres sistemas relacionados con las emociones: el BIS (behavioural inhibition system), el BAS (behavioural approximation system) y el CHF (fight/flight system).

Según este modelo, la base biológica de la conducta frente a un estímulo hace que un organismo lo evite (BIS), se aproxime (BAS) o se enfrente (CHF). De esta forma, y recuperando las aportaciones del modelo de Eysenck, a los sujetos situados en el cuadrante II se les condiciona mejor con el castigo, mientras que a los sujetos situados en el cuadrante EI se les condiciona mejor con recompensas.

  • Los sujetos BIS son ansiosos, responden mejor al castigo y a los estímulos nuevos o descocidos. Frente al castigo, interrumpen la conducta en curso. Prestan mucha atención a los estímulos ambientales frente a los cuales incrementan su nivel de arousal o activación. Cuando hablamos de caballos, son animales atentos, que están siempre pendientes de su entorno, aunque éste les produzca estrés. Según el modelo de Eysenck estos sujetos se corresponden con la personalidad neurótica.
  • Los sujetos BAS son impulsivos y su conducta les conduce a aproximarse al estímulo. Responden mejor a las señales asociadas con la recompensa, la cual buscan activamente, aunque se escapan de forma también activa de las situaciones conflictivas. Los caballos que presentan esta personalidad pueden responder, en función de su nivel de activación, de forma reactiva frente a un estímulo desconocido. Según el modelo de Eysenck podemos relacionar a estos sujetos con la personalidad extrovertida.
  • Los sujetos CHS tienen una conducta de confrontación frente a los estímulos aversivos. Se escapan rápidamente y agreden cuando tienen la necesidad de defenderse en situaciones de emergencia. Según el modelo de Eysenck estos sujetos se pueden relacionar con la personalidad psicótica.

Atendiendo a estos modelos de personalidad, para un jinete experimentado es más fácil caerse de un caballo extrovertido, que puede sobrereaccionar frente a una situación desconocida, que de un caballo ansioso o neurótico.

Aunque todos estos modelos de personalidad son de aplicación tanto en humanos como en no humanos, seguramente arrojan un poco de luz a la hora de comprender un poco mejor la idiosincrasia de nuestro caballo, entendiendo que su forma de ser o sus reacciones muchas veces no tiene tanto que ver con nuestra equitación, sino con su personalidad, la cual está constituida por diversas variables algunas de las cuales, como el temperamento, no podemos controlar.