1ª parte: en la primera parte de este artículo hablaré de la disposición de la cadera en hombres y mujeres y de la influencia que ésta ejerce cuando montan a caballo. En la segunda parte, acabaré relacionando este concepto con la explicación de los distintos tipos de monturas y de cómo la elección de la montura adecuada facilita al jinete o amazona la práctica de una disciplina hípica concreta.

Esta cuestión siempre la he encontrado interesante. Al principio, pensaba que tenía que ver con el hecho de que las mujeres caminaban habitualmente más erguidas que los hombres, y en base a este planteamiento, había elaborado varias teorías. Hace unos años le pregunté a mi hija Andrea sobre este tema, cuando ella estaba empezando el grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (ahora ya ha terminado sus estudios), y me respondió que el motivo no era otro que la disposición de la cadera en hombres y mujeres. Mayoritariamente, la disposición de la cadera en los hombres es la de retroversión y en las mujeres la de anteversión, lo que provoca que generalmente los hombres, tanto cuando se sientan en una silla, como cuando montan a caballo por primera vez, ponen la espalda arqueada hacia detrás, los hombros caídos y las piernas avanzadas, mientras que las mujeres, también sin tener ninguna base de equitación, adoptan una postura más correcta encima del caballo, ya que su espalda se muestra ligeramente arqueada hacia delante, sus hombros retroceden, a la vez que  colocan las piernas más retrasadas respecto de la cincha del caballo. Es decir, de forma natural, las mujeres adoptan una posición más parecida a la de la disciplina de doma, mientras que los hombres adoptan una posición más parecida a la de los jinetes sin experiencia que hacen salidas por el campo.

La conclusión es que si como profesores de equitación somos capaces de hacer ver a nuestros alumnos la importancia de la posición de nuestra cadera al montar a caballo, habremos conseguido mejorar, con muy poco esfuerzo, no solamente el asiento de nuestros alumnos encima del caballo, sino también parte de su actitud corporal en las tareas cotidianas de la vida, como por ejemplo, sentarse en una silla o caminar.

Esta nueva posición, en la que la cadera se coloca ligeramente en modo de anteversión, ayudará en la prevención de posibles dolores de espalda. No obstante, para tener un buen asiento encima del caballo, no deberemos exagerar esta posición, ya que nuestra cadera deberá rotar de forma que permita tener un asiento profundo encima de la montura.

Modelo: Andrea Closas Taberner.