Para realizar estos ejercicios no necesitamos estar con caballos. Podemos practicarlos en cualquier sitio con un poco de espacio.

Hoy hablaré de formación y de los pequeños trucos que utilizo cuando explico a mis alumnos conceptos como la posición del jinete o amazona encima del caballo, o el uso de las ayudas.

Aunque en este artículo no se trata de hablar de los distintos usos de las riendas, sí que hablaré de uno de los primeros problemas con los que se enfrentan los alumnos en la pista.

De todos es conocida la querencia que tienen los caballos y cómo muchos de ellos, sobre todo cuando los montan jinetes o amazonas inexpertos, se escapan hacia el interior de la pista. El recurso más fácil siempre es decir “¡abre la rienda exterior!”, “¡más piernas, pon la pierna interior!”. Pero con estas ayudas, que no siempre funcionan, lo que se pone en evidencia es cómo la mayoría de los caballos se escapan hacia el centro de la pista, donde quizás haya algún otro caballo o se encuentra el profesor. Para que esto no pase, los alumnos han de entender varias cosas: la rienda que no actúa ha de funcionar como reguladora de la otra; se ha mantener el cuello del caballo lo más recto posible para evitar que se escape de espaldas; el caballo se ha de mantener en el exterior desde el interior, i no torciéndole el cuello.

De forma muy resumida y para los lectores con menos experiencia, llamamos acción de rienda directa a aquella que produce una reacción en el caballo en el mismo lado en el que se aplica y acción de rienda indirecta cuando la reacción se produce en el lado contrario de la ayuda. Por ejemplo, abro o estiro la rienda del lado izquierdo para que el caballo gire o se desplace a la izquierda (riendas directas) o apoyo la rienda derecha sobre el lado derecho del cuello del caballo o estiro la rienda derecha hacia la cruz para que el caballo también gire o se desplace a la izquierda (riendas indirectas).  En función del tipo de embocadura que lleve el caballo, se podrán aplicar unas u otras ayudas.

Uno de los ejercicios que practico con mis alumnos desde el suelo, sin caballo, es el uso de de las riendas. Por parejas, un alumno hace de caballo y el otro de jinete o amazona. El alumno que hace de caballo se ata una cuerda de un brazo a otro, entre el brazo y el antebrazo, y poniendo los brazos doblados formando un ángulo de 90º, con la cuerda por detrás de su cuerpo, empieza a caminar. El otro alumno se sitúa detrás del primero y coge la cuerda como si de unas riendas se tratara. A partir de aquí, el jinete o amazona empieza a guiar al “caballo” y a experimentar con las distintas formas con las que se pueden usar las riendas: rienda directa de abertura, rienda directa de oposición, rienda indirecta de oposición (en este artículo únicamente me referiré a la más genérica, la que se aplica por detrás de la cruz) y rienda indirecta de apoyo. Sorprendentemente, el “caballo” nota en sus brazos y en su trayectoria lo mismo que notaría un caballo real al que se le aplicaran estas ayudas. Si cuando el alumno practica la rienda indirecta de oposición, a la vez le hacemos cruzar su pierna interior por delante de su exterior, acostumbraremos al alumno novel a que “ponga la pierna” cuando monta a caballo.

En la siguiente tabla podemos ver los efectos de los distintos usos de las riendas y el ejercicio pie a tierra que podemos utilizar con nuestros alumnos para enseñarles cómo funcionan.

Modelo: Andrea Closas Taberner.